Jugaba con mis pies en la arena
y te veía,
dormido,
meciéndote en la hamaca.
Dios escribía sinfonías marinas
pero yo
solo podía escucharte respirar
profundo,
pausado,
con cada exhalación
sentí como bailaba mi cabello sobre mi frente
como si quisieras
que dejara de verte.
Pero ni el mar,
ni el atardecer
eran competencia ante este espectáculo
doy un sorbo
y me embriago de verte
recorrer el perímetro de tus labio entreabiertos
ver tu pecho relajado
tus ojos inquietos.
Por eso juego con los pies en la arena,
para asegurarme de que esta felicidad es real
tu
¿qué estarás soñando?
Otro sorbo,
sin cerrar los ojos
para no perderme ni un segundo
respiro profundo
percibo tu aroma mezclado con sal
me tiemblan las piernas
entierro los pies en la arena
para vencer la tentación de ir a besarte
Un labrador travieso pasa a tu costado corriendo
ahora despiertas
me sonríes
y se me entibia el alma
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