domingo, 3 de febrero de 2013

Carta de viento

Abril de 2009, últimas líneas abril 2020


Es abril, y como es natural, hay mucho viento, el viento que arrebata, que arremolina el cabello y te ciega temporalmente; el viento que trae furia y dolor, arrastrado por miles de años, el viento que purifica las calles, que borra las veredas, que asusta a los animales.

El viento que no canta canciones sino que grita desgarrado, que urge al cambio, que trae revolución, que no esta conforme, que manifiesta que nada es imposible, que no todo es importante, que la vida no es constante, sino que se arremolina.

El viento que silba furioso, que grita tu nombre, que me trae el perfume de tu piel para embriagarme de ti. Mientras que un par de metros nos separan, el viento nos envuelve, nos abraza y hace al mismo tiempo más doloroso e inmenso el espacio entre nosotros.

Es de noche, y el viento ha enloquecido, se lleva las nubes y la luna hace tintinear las lágrimas que corren por mis mejillas, se cuela por las rendijas de las ventanas de mi casa cantando tus canciones para llevarse las pesadillas, arrullarme y por fin poder dormir.

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